
¿Sabes que a la fibromialgia se la conoce como la enfermedad de los 100 síntomas?
La fibromialgia es una enfermedad crónica que se caracteriza, sobre todo, por dolor musculoesquelético generalizado. Pero, además, puede ir acompañada de muchos otros síntomas que varían de unas personas a otras. Algunos de ellos son:
- Cansancio extremo.
- Anquilosamiento o rigidez del cuerpo.
- Alteraciones sensoriales, como parestesias (entumecimiento u hormigueo) y prurito (picazón).
- Insomnio.
- Alteraciones del estado de ánimo, depresión y ansiedad.
- Trastornos cognitivos: dificultad para concentrarse, pérdida de la memoria («niebla mental»).
- Trastornos digestivos: dolor abdominal, hinchazón, estreñimiento, diarrea, náuseas.
- Problemas genitourinarios: aumento en la frecuencia o urgencia para orinar.
- Hipersensibilidad a los cambios de temperatura, luz, olor o ruidos.
- Problemas de vértigo y mareos.
Dado que es tan variable, que los síntomas son tan poco específicos y que no existen pruebas concretas para diagnosticarla, los pacientes suelen tardar mucho en conseguir un diagnóstico. Se calcula que la padecen entre el 2 % y el 6 % de la población, la mayoría, mujeres.
Actualmente se desconoce la causa exacta de la enfermedad. Por un lado, se ha visto que en estos pacientes, la forma en la que el sistema nervioso procesa el dolor está alterada y no funciona correctamente, de ahí que sientan dolor intenso y crónico aun cuando no se detectan lesiones físicas. Además, la genética podría condicionar que ciertas personas tengan más probabilidades de padecer la enfermedad. También, algunos factores ambientales podrían actuar como detonantes; de hecho, en muchos casos la enfermedad aparece tras una infección, un accidente o un evento estresante.
Aunque a día de hoy no existe una cura para la fibromialgia, el tratamiento es clave para aliviar los síntomas. La terapia combina fármacos (calmantes y analgésicos) para reducir el dolor, la fatiga o mejorar el sueño, pero también un enfoque no farmacológico basado en ejercicio físico, educación y adaptación de los hábitos de vida para evitar los detonantes y psicoterapia.
Los pacientes con fibromialgia no solo deben afrontar los síntomas físicos y emocionales de la enfermedad, sino también un proceso diagnóstico que suele ser largo y frustrante. Durante ese recorrido, muchos tienen que pelear para que su entorno —incluidos algunos profesionales sanitarios— les crean, les comprendan y no minimicen sus síntomas como si simplemente «estuvieran un poco cansados». Para evitar estas actitudes y conseguir que los pacientes con fibromialgia reciban la atención que merecen es fundamental visibilizar la enfermedad y luchar por más investigación.
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