




Si quieres saber cómo le afecta a tu cuerpo el cambio al horario de verano ¡estás en el sitio adecuado!
En el cerebro tenemos un «reloj biológico» —el núcleo supraquiasmático— que regula los ritmos circadianos, es decir, marca las horas del día a las que deben suceder los diferentes procesos biológicos. Así, coordina el ciclo sueño-vigilia, la producción de hormonas, la expresión de genes o la actividad metabólica.
La exposición a la luz es la señal que sincroniza nuestro reloj biológico: la luz al inicio del día pone nuestro reloj en modo de «vigilia» y nos prepara para afrontar el día, mientras que la oscuridad activa el modo de «sueño» y nos invita a dormir.
Cuando arranca el horario de verano, empezamos el día 1 hora antes, en algunos casos, incluso antes del amanecer. Esa oscuridad por la mañana y el exceso de luminosidad por la tarde-noche desincroniza y retrasa nuestro reloj biológico, lo que altera los ritmos circadianos y, en consecuencia, el ciclo sueño-vigilia.
De hecho, el cambio al horario de verano se ha relacionado con varios efectos perjudiciales:
- Estamos más somnolientos: la primera noche ya dormimos una hora menos, pero, además, la desincronización hace que tendamos a despertarnos más tarde y acostarnos más tarde, por lo que nos cuesta dormir lo suficiente.
- Nos sentimos más irritables.
- Nos cuesta mantener la atención y rendimos menos en el trabajo y la escuela.
- Incluso parece que aumenta el riesgo de infartos e ictus.
En los últimos años se ha planteado suprimir el cambio de hora para eliminar las molestias logísticas que ocasiona. En ese caso, ¿con qué horario nos quedaríamos?
- La mayoría de los científicos y sociedades médicas abogan por mantener el horario de invierno de forma permanente, ya que considera que el de verano tiene muchos efectos perjudiciales en la salud.
- La mayoría de los ciudadanos se decantan por el horario de verano, ya que permite aprovechar más horas de luz durante el tiempo de ocio.
- Algunos investigadores sostienen que es mejor quedarnos como estamos, ya que el cambio de hora ayuda a adaptarnos al ritmo cambiante de las estaciones.
Tal vez, revisar los horarios de trabajo y estudio —y el ritmo de la sociedad en general— podría ayudar a encontrar un punto de consenso…
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